Doctor Ferrán Adria, Genio de la restauración.
Antes de pasar a la sala donde se servirían los 8 platos en que iba a constar la cena se sirvieron unos aperitivos acompañados con vinos de cierro de varias bodegas y champagne, de la Viuda (como chiste malo, que se hacia por los años 50 del pasado siglo), tranquilo El Gaitero no ha muerto, era casi el único liquido espumoso que el pueblo conocía.
Se comenzó con un queso crujiente con mostaza de Zwolle.





Lo primero fue la presentación de la cena por la periodista de Radio Nacional Pepa Fernández. (Creo que este nombre no está equivocado).
Como dijo esta periodista que este Chef Jonnie Boer propietario del restaurante De Librije de Holanda, 3 estrellas Michelín, precedido de buena fama, como uno de los cocineros de lo que se está cociendo en Europa, es atrevido, arriesgado, valiente, pero su cocina es elgante, distinguida y con enorme personalidad.
Una de sus originalidades es que a todo el personal de su casa, para mantenerlos en forma, tienen que jugar de media a una hora al foot ball por que lo manda el “Jefe”, se ve que quiere tener al personal en forma.
Una obsesión de este maestro de los fogones es El Producto, defiende la naturaleza y naturalidad del producto.
Tiene escrito un libro que el titulo trata sobre la pureza del producto, se preocupa como han sido tratados los productos que llegan a su cocina, como se han alimentado a los animales antes del sacrificio, así mismo como se han cultivado los vegetales etc.
Filosofía que encaja muy bien en los postulados de Slow Food Etc.
La primera sorpresa vino con el primer plato, un aperitivo más, esta presentación venia con el lema “Nada es lo que parece".
La preparación era una fresa y un tomatito cherry. Pues bien la fresa era tomate y sabia a un delicado tomate y el tomate parecía que estabas tomando unas fresas silvestres.

El plato consistía en unas rocas de foie gras, una ostra sobre un disco de remolacha roja, brotes, con otros acompañamiento como una espuma liofilizada (lo verde al lado del foie) al plato también acompañaba una hoja de ostra, este vegetal no tiene el aroma de una ostra pero el sabor es de ostra.

El plato vistoso, los pequeños animalitos sobre una pomada de marisco agradables y pare Vd. De contar.







El Maestro va por las mesas con su ayudante que porta un cartón de huevos, al lado del comensal toma un huevo el maestro y con un golpe certero rompe la cáscara del huevo y deja caer la clara y yema sobre los otros productos que acompañan al huevo.
No tengo que el huevo, no es tal, sino una pieza que ha salido de las manos del creador de este plato que no es otro que el Maestro Boer. La cáscara al parecer está realizada con cacao coloreado, la yema es una especificación, si mal no recuerdo de mango y la clara una combinación con algún alcohol y tal vez texturizado con un producto similar a la Santana.

Los vinos que se sirvieron, de los cuales solamente los caté: Moet & Chandon 2003, Campillo reserva 2001, Campillo Blanco 2008, Campillo reserva especial y Veue Cliquot Carte Jean,
Los licores, Luxuri Mojitos, Vodka, Ron Ten Cane, Belvedere, Hennesy, Glenmarangie, JW Blue, Tanqueray no 10.
Toda la organizacion de esta cena fue perfecta, tal vez los lapsos de tiempo entre los servicios un poco largos, pero hay que tener en cuenta que el Cocinero trabajaba en campo ajeno, que como en natural no pudo venir con todo su equipo etc.
Así que todo fue bien y se paso la cena con altas calificaciones.
Ahora a reponer fuerzas para los eventos del Martes día 21 que los iré relatando.
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