martes, 5 de junio de 2007

Viaje gastronomico a Cataluña en Mayo 2007 -2ª Entrega

No se si apreciará en la fotografía, ampliándola con un clic sobre ella, es posible, una paloma que me observaba bien temprano. (La paloma esta justo en el centro de la fotografía).
Esta segunda comida la hemos realizado en un restaurante que no es de renombre, oficia cocina casera de buena factura.
El comedor amplio, aunque cuando este todo lleno y a pesar de sus 8 ventiladores de techo y dos splits de aire acondicionado, tiene que hacer calor. Dispone de Parking propio para unos poco vehículos, en la fecha que he estado no había problemas de parking en los aledaños.
Para picar antes de que viniesen los platos principales sacaron esta ensalada, que me encantó ya que soy adicto a las ensaladas y cuando ando fuera de casa no como la preceptiva de todos los días.
De los varios platos de primero que había para escoger, mi mujer se decidió por estos pimientos de piquillo rellenos de bacalao, es lo que dijo la dueña y cocinera. Desde luego tenían bacalao, pero en pequeña cantidad, me dio la sensación que lo que trataban era de remedar una brandada de bacalao, pero en vez de hacerlo como se debe, estaba el bacalao integrado en un puré de patatas. Por el precio del menú por supuesto que no se puede pedir una brandada de relleno, sin más, el plato estaba bien conjuntado, con una salsa española suave.
Yo, cuando la dueña tomo la comanda me decidí por unos cogollos con atún. Por supuesto no los hubiese pedido si me hubiese avisado que iba a sacar una ensalada para ir picando mientras traían los platos solicitados. Creo que lo debían de haber tenido en cuenta, no porque me desagradase comer esta ensalada, sino que hubiese podido probar otro plato.
Mi mujer se decidió por manos de cerdo guisadas, francamente estaban muy buenas. Le pregunte por el nombre del plato, pensando que serian tal vez manos a la catalana y me dijo que no, simplemente Manos de cerdo guisadas.
Yo, que en Cataluña, suelo comer bastante sepia, me decidí por sepia a la plancha, su cochura perfecta, que bien se hace la sepia por el mediterráneo.
El postre, crema catalana, (industrial), con el detalle del pan de frutos secos, le dieron un toque distinto.
La relación precio/calidad buena, tirando a notable, más teniendo en cuenta la zona, a pocos kilómetros de Cambrils, ya que pagamos 12 euros per capita con vino y agua mineral.
El establecimiento se llama Miguel y está en Botarell, (Tarragona).
Es probable que en verano, con afluencia de mucho público, tal vez baje.