martes, 4 de agosto de 2009

Slow Food, Convivium Araba-Álava, visita la Plaza de Abastos, realiza una cata de cerveza y comida Slow

Después de la agradable e instructiva visita a la artesanal Panadería/Pastelería ARTEPAN, continuamos con nuestras actividades programadas para el día 1 de Agosto.
Continuamos con una visita a la Plaza de Abastos, plaza bien situada en el centro de la ciudad.
Comenzamos visitando la 3ª Planta donde están ubicados los puestos donde se venden exclusivamente productos de producción ecológica.
No son muchos y a veces no bien surtidos, pero esto último es natural ya que los productos que venden son de temporada y no todos los productos están disponibles todos los días del año como se ofrecen en muchos establecimientos, productos que provienen de la agricultura intensiva (Industrial) usando todos los métodos que uno se pueda imaginar para obtener mucha producción en el menor tiempo posible. La pena que los agricultores que se dedican a este tipo de explotaciones no son los directamente beneficiados ya que ellos reciben una mísera parte de lo que el producto tiene que pagar el consumidor. En la agricultura ecológica la filosofía es totalmente distinta y priva más el respeto a la naturaleza que la producción en sí y por supuesto se respetan los ciclos biológicos de cada planta. En el caso concreto de estos puestos, los intelectuales de la tierra que los atienden son los propios agricultores, así que de la tierra al consumidor sin intermediarios.
En la fotografía una vista de los puestos


Un detalle de distintas variedades de calabacín.
 Bajamos a la segunda planta donde se ubican, carnicerías, queserías, pollerías, especialistas en fiambres y chacinas, etc.
 En la planta baja tenemos las secciones de pescadería, con un buen producto, la pena que muchos puestos van desapareciendo, fruterías, quesos y productos del cerdo, Aceitunas y productos en escabeche, especias etc.
 Una vista de las pescaderías que como podéis ver son unos cuantos puestos y no es mucho el cliente que hay.
 Debido a que la plaza, a pesar de su buena situación, buen producto que se exhibe y vende, buena limpieza etc. no es muy utilizada por los ciudadanos, por lo tanto se han cerrado muchos puestos y en estos espacios libres se están poniendo, Exhibiciones de fotografías, espacios de juegos para los niños y de ocio para los mayores como puede ser la venta y cata de Vinos de Rioja Alavesa, etc..
También se realizan eventos de cata de platillos efectuados con los productos que se pueden encontrar en la plaza.
Los gestores de los puestos están haciendo verdaderos esfuerzos para atraer a los clientes, pero hoy por hoy, no son los suficientes para mantener estos puestos.
El tiempo dirá como evoluciona todo este mercado. Un@s del grupo pasando penas ante Rioja y unas tapas de queso de Idiazabal.
 Después de visitar la plaza nos dirigimos a la sociedad Zapardiel donde íbamos a tener una cata de cerveza y una comida slow, toda ella de productos ecológicos.
La cata de cerveza se hizo con seriedad y buen criterio, demostrado después de revisar las hojas de cata que relleno cada catador no profesional.
Las 7 clases de cervezas que se cataron son de mi producción casera y alcanzaron una media de puntuación entre todas ellas de 32,6 puntos de los 50 posibles.
Se evaluó el Aspecto, Aroma, Cuerpo y Sabor. También había un apartado en la hoja de cata como “Te ha gustado” “Volverías a degustar estas cervezas” “Se la recomendarías a un amigo”, etc.
Las cervezas, todo grano, a excepción de una, fueron: Blanche, Munich, Diseño 3 (Malta Munich, Trigo, Carahell), Una stout (tuvo mucho éxito, cuando yo pensaba que iba a ser la que menos gustaría), Una cerveza color Oro fabricada a partir de Jarabe de malta Pils, Diseño numero 4 a partir de Malta Pale 100%, Diseño 1 a base de Malta pale, Munich, trigo, malta tostada y carahell, tenia un toquecito acido muy agradable debido al trigo.
Yo por mi parte tengo que agradecer al grupo de catadores aunque creo que fueron bastante benévolos en sus puntuaciones.
No hice fotografías de la cata ya que como maestro de ceremonias estaba más ocupado en responder a las distintas preguntas que iban surgiendo y por supuesto presentar cada cerveza.
En la fotografía parte de los “Cadáveres” que se iban amontonando sobre la barra. Todas la botellas van etiquetadas y con la formula cualitativa impresa.
 Para este motivo tenía preparados unos bombones rellenos con AOVE y decorados con panes de 22 kilates.
La decoración se puede decir que aceptable, era la primera vez que manejaba panes de oro y para un inexperto fue bastante difícil al principio, de ahí que la decoración no sea perfecta. Tendré que hacer alguna práctica con un restaurador o profesional que utilice esta clase de material.
La licorera que se ve, fue la única que no se me rompió, ¡tengo que mejorar la técnica!.
A la comida asistió el Gerente de Artepan y me interesaba mucho su opinión como especialista y por supuesto la de todos los asistentes.
La prueba se pasó satisfactoriamente. 
 La comida comenzó con Carpaccio de lomo de ternera ecológica de Ismael Ruiz de Azúa. Excelente tanto la carne como la confección del carpaccio.La fotografía no tiene mucha prestancia ya que el plato estaba ya empezado.
 Al entrante siguió una menestra ecológica de los productos del Mercado de la Tierra, las verduras eran todas de temporada a excepción de las alcachofas que eran en conserva, por supuesto ecológicas. La salsa y todo el conjunto excelente. Las verduras de esta menestra estaban rebozadas
 Luego vino un montadito de anchoas escabechadas en verduras ecológicas y patata gorbea.
Plato muy refrescante y de excelente factura.
 Vinieron unos chopitos vegetales para refrescar, se apreciaba la cebolla, algo de zanahoria? y tacos de aguacate. El chopito muy armónico y agradable.
Carmen nos ofrece una de sus mejores sonrisas.
Por último vino un confit de pato con crema de Rioja Alavesa.

La comida se acompañó con varias de las especialidades de la panadería Artepan, todas ellas soberbias.
El postre consistió en una tarta de Hojaldre y crema así mismo de Artepan, a la tarta le acompañaba una copita de chocolate rellena de trufa al brandy.
La velada, como todas, ha sido agradable donde creo que todos hemos aprendido un sinfín de cosas y conceptos.
Ahora a esperar a Septiembre que se reanudarán los eventos de Slow Food.
Buenas vacaciones.