miércoles, 22 de junio de 2011

Taller de cocina infantil, dirigido por Slow-Food, en colegio nacional Ramón Bajo (Vitoria)

Como ya lo hemos hecho en otros colegios, Slow Food convivium Araba-Álava realizó, el 21 de junio de 2011, un taller de cocina en el que participaron y colaboraron escolares del colegio público Ramón Bajo, colegio que cuenta con un pequeño huerto escolar sobre mesas de cultivo.
Tanto los alumnos como profesores mantienen el huerto en buenas condiciones y variedad de productos hortícolas son cultivados. Las plantas se ven lozanas y bien sanas, las aromáticas que tienen plantadas en el huerto protegen a este de ataques por plagas, por supuestos este pequeño cultivo es realizado sin utilizar ningún tipo de fitosanitarios y químicas, que a la larga son perjudiciales para el campo y acuíferos.

Como no nos cansamos de repetir desde nuestra organización la alimentación buena significa placer y una mejor calidad de vida para nuestras sociedades. Por eso, las instituciones y las escuelas tienen una doble responsabilidad en la tarea de mejorar los hábitos alimentarios: suministrar educación alimentaria y del gusto a los jóvenes y sostener la agricultura de pequeña escala. Slow Food considera que sólo un enfoque integrado, que incluya a todos los sectores relevantes de la cadena (agricultura, planificación urbana, educación), será eficaz para mejorar y restablecer un equilibrio alimentario más sano.
Por lo tanto uno de los motivos de estos talleres es el utilizar las verduras que los propios escolares cultivan en su huerto ecológico escolar. Como este pequeño huerto escolar no daba para las 100 raciones que se prepararon de ensalada con lechuga, guisantes, habas, cebolleta, aceitunas, huevos cocidos, maíz, zanahoria rallada y pasta, hubo que añadir productos ecológicos que se comercializan en la plaza de Santa Bárbara.
 El aliño que se utilizó, aceite de oliva virgen extra, vinagre de manzana y leche para realizar la lactonesa, todo ello, así mismo, de producción ecológica.
Acotamos una zona en el frontón del complejo escolar y montamos las cocinas, en ellas íbamos a cocer la pasta, guisantes, habas y huevos.


En este puzzle se pueden ver diferentes pasos del montaje de la ensalada.
Como no podía ser de otra manera todos los niñ@s antes de acercarse a la zona de cocina tuvieron que lavarse las manos y se les explicó el motivo de esta buena y sana costumbre.
Estas verduras fueron lavadas, troceadas, manipuladas y cocinadas por los propios alumnos ayudados por el equipo de Slow Food Araba-Álava que fueron contestando cuantas preguntas y dudas fueron surgiendo a lo largo de la actividad; sobre todo métodos de plantación, de recolección, inquietudes por la estacionalidad de las especies, por las maneras saludables de cocción, etc


Como he comentado en más de una ocasión sorprende descubrir, por un lado, la falta de conocimientos que rodea a nuestras jóvenes generaciones en
estas materias, junto a la ansiedad demostrada por aprender sobre estos temas y finalmente la satisfacción demostrada al ingerir la maravillosa ensalada de pasta ecológica que ellos mismos elaboraron.

Hay que dar la enhorabuena a este centro escolar, a su profesorado, a la Diputación Foral de Álava que apoya estas iniciativas y al equipo de Slow Food que esto cooperando bajo el liderazgo de  Maite González.