Continuando con el trabajo de difundir una
alimentación sana y saludable, entre los niños, Slow Food Araba-Álava realizó
el pasado jueves 6 de noviembre a las 15:30 horas un taller de huerto y cocina,
en el Colegio Ibaiondo de Lakua.
Ya
hace unos años que inauguró su huerto escolar y es ahora el momento de poner
esos alimentos en la mesa y recoger los frutos de este modelo educativo
integral.
Araba-Álava los niños recolectaron los pocos productos del huerto a los que se añadieron
los
traídos por el equipo
de Slow
Food
Araba,
aprendieron
a
transformarlos y fueron
motivo del
alimento de su merienda. Más
de
40
alumnos en grupos de edades entre los 4 y 11 años disfrutaron de dos recetas ecológicas: una salsa de tomate con calabacín de su propio huerto y una compota de manzana con orejones, ciruelas y canela.
Las
jóvenes generaciones, y los niños en particular, corren el riesgo de perder,
además de sus vínculos con el territorio y su relación con las estaciones, el
sentido mismo del acto de alimentarse. Por ello surgen estos talleres-cocina
como instrumento para divulgar la cultura de la comida y para desarrollar los
sentidos con esos alimentos.

El
taller comenzó en el propio huerto donde Maite explicó a los niños qué
productos iban a utilizar para hacer un estupendo plato. Junto a Maite
estuvieron Apicius, Marifeli y Gaspar que acabaron cansados pero satisfechos de
ver las sonrisas de quienes pronto abanderarán una alimentación saludable y sostenible.
Por
otra parte, la malnutrición infantil se ha duplicado y la anemia entre los
niños en edad preescolar representa un nuevo desafío a afrontar en Europa. En
otros países, sobre todo en la Europa del Este se ven afectados por una
alimentación insuficiente y la obesidad.

Desafortunadamente,
esta tendencia parece aumentar en las jóvenes generaciones, entre las cuales el
consumo de alimentos poco saludables y la reducción de la actividad física son
tendencias cada vez más recurrentes. Los jóvenes, además, corren el riesgo de
perder el contacto con el campo y las estaciones del año, y de no comprender el
significado real del acto de comer.
Optar
por un estilo de vida más sano es fundamental para reducir los problemas de
salud, vinculados a dietas desequilibradas, y sus costes públicos. Este factor
podría contribuir a mejorar la economía local y la sostenibilidad ambiental.
La
alimentación buena significa placer y una mejor calidad de vida para nuestras
sociedades. Por eso, las instituciones y las escuelas tienen una doble
responsabilidad en la tarea de mejorar los hábitos alimentarios: suministrar
educación alimentaria y del gusto a los jóvenes europeos y sostener la
agricultura de pequeña escala. Slow Food considera que sólo un enfoque
integrado, que incluya a todos los sectores relevantes de la cadena
(agricultura, planificación urbana, educación), será eficaz para mejorar y
restablecer un equilibrio más sano.

Vitoria-Gasteiz
11 de noviembre de 2014
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